Medición, Monitoreo y Control de polvo en el aire del lugar de trabajo

 

Nadie quiere un lugar de trabajo polvoriento, ni el trabajador ni la empresa. Porque en el peor de los casos, la exposición al polvo en el aire puede llevar a varios tipos de enfermedades ocupacionales, desde asma hasta cáncer de pulmón y nasal. Y como mínimo, la molestia propia de los ambientes polvorientos que son desagradables y difíciles para trabajar.

Si en el trabajo se utilizan procesos que producen polvo –como en muchas empresas en la fabricación, extracción, procesamiento de alimentos, ingeniería y construcción- el primer paso es identificar estos procesos, conocer las sustancias involucradas y reconocer claramente quién está expuesto. Según las reglamentaciones vigentes es necesario evaluar la potencial exposición y luego decidir si esa exposición es o no significativa.

Es posible que solo exista la posibilidad de exposición pero no sea un problema real, hay que respaldarlo con mediciones. Solo después de que se hayan realizado las mediciones, puede hacerse un juicio sobre qué medidas de control pueden ser necesarias.
El polvo en sí como tal puede no ser un problema, pero puede haber un componente tóxico en el polvo, así que siempre hay que comprobar y utilizar las hojas de datos de seguridad (MSDS) actualizadas. Por ejemplo, un metal siendo tratado podría liberar sustancias como el níquel o el cromo, en cuyo caso habrá que controlar a un nivel mucho más estricto.

Conocer el proceso

El polvo existe en una amplia gama de tamaños. Las fracciones principales son «Inhalable», respiradas en la nariz o boca; “Torácico”, que puede penetrar las vías respiratorias principales y entrar en las vías respiratorias del pulmón; y «Respirable», que es el más peligroso, y penetra hasta los bronquiolos terminales en la región de los pulmones donde se produce el intercambio de gases

 

Para la ley, cualquier tipo de polvo INERTE es peligroso para la salud cuando está presente en una concentración en el aire igual o superior a 10 mg / m³ de polvo inhalable o 4 mg / m³ de polvo respirable, según lo medido como promedio ponderado equivalente para una jornada laboral de 8 horas.

Algunos polvos específicos -como maderas, aluminio, harina, talco, algodón y proceso de caucho- pueden tener límites de exposición específicos en el lugar de trabajo (CMP ó TLV), y muchos polvos son una mezcla de diferentes sustancias, algunas de las cuales están cubiertas por el límite general de exposición al polvo inerte y otras por su propia CMP.

En algunos casos, con solamente observar los procesos puede indicarse si hay un problema. Si es un polvo inerte, entonces 10mg / m³ es un trabajo bastante polvoriento y será bastante obvio dependiendo del color o índice de refracción de la sustancia. Es probable que exista un problema real si hay nubes de polvo por todas partes, pero la inversa no puede asegurarse pues el tamaño del polvo que respiramos es en gran parte invisible a simple vista, haciendo algunos problemas de polvo menos obvios. Únicamente un muestreo o medición adecuados asegurarán si se tiene o no un problema, por lo que es mejor poner los controles en su lugar y hacer lo básico, como un poco de extracción general, y luego realizar un monitoreo de seguimiento para asegurarse de que se lo ha reducido a niveles aceptables.

 

En otros casos, para algo como un producto farmacéutico o un metal, con un límite de exposición muy bajo, puede ser muy difícil o imposible de evaluar visualmente y realmente será imprescindible hacer un muestreo primero. El polvo en el aire (bastante invisible) es el problema real en términos de salud, no tanto el polvo pesado (fácil de ver) que se encuentra alrededor de una máquina que hace que se vea polvorienta.

A veces el evaluador puede tender a centrarse en los procesos incorrectos, tal vez la sierra, donde hay mucho polvo depositado en el suelo. Pero “se le escapan” procesos que tienen más probabilidades de producir exposiciones potencialmente muy altas como el lijado o el fresado, que producen un polvo mucho más fino e inhalable.
La buena estrategia se basa en conocer bien los procesos, saber lo que se está buscando y que tipos de sustancias se están utilizando, y luego se trata de elegir el mejor sistema de monitoreo para ese escenario.

Eligiendo el método
Hay normas IRAM y métodos NIOSH que describen procedimientos específicos para tomar muestras y medir la exposición personal al polvo en base a principios físicos muy bien establecidos: Método gravimétrico (peso pre y post muestra).

Los métodos NIOSH para polvos generales (INERTES) son el 0500 y el 0600. Entonces, si no se sabe exactamente qué se está muestreando, se puede comenzar con estos dos. Para polvos con componentes específicos, existen diferentes métodos. Los métodos NIOSH no son Ley pero sí una muy buena orientación.

Los límites de exposición (CMP ó TLV) se basan en muestras personales, por lo que para hacer un muestreo se necesita una bomba personal, con un tren de muestreo que incluya el filtro apropiado, instalado en la zona de respiración usualmente cerca del cuello.

La misma bomba se puede utilizar para diferentes tipos de muestreo de polvo, donde lo que normalmente cambia es el tren de muestreo (incorpora o no un separador aerodinámico de partículas, o utiliza otro tipo de filtro). Una vez que esté bien decidido lo que se está buscando y el método adecuado para trabajar, en el mismo método NIOSH se indicará la composición y armado del tren de muestreo; el volumen total de aire a muestrear, el tiempo de funcionamiento de la bomba, y a qué caudal; y también el análisis final sobre el particulado que haya impactado sobre el filtro (gravimetría, análisis químico, etc.)

Como mínimo, cualquier persona que realice un muestreo debe estar capacitada y calificada para saber cuán importante es seguir las indicaciones del Método, y el concepto de la manipulación de cada elemento antes, durante y posterior al muestreo. Los procedimientos deben ser fuertes y claros, y todo el mundo debe realizarlos exactamente de la misma manera. Debe poder establecerse un caudal en forma muy precisa y se necesita equipo de calibración para hacerlo. Este chequeo debe hacerse al comenzar y al finalizar cada muestra, para verificar que el caudal no haya cambiado en las 8 horas de muestreo. No tener el equipo calibrado correctamente es el error más común, y puede tener graves consecuencias. Por ejemplo si el método recomienda tomar muestras de 960 litros a 2 litros por minuto durante 8 horas y no ha calibrado su bomba correctamente y está funcionando a 1,7 litros, sólo tomará muestras de 800 litros. Tendrá una muestra inferior y no será representativa.

También es importante cuidar y manejar adecuadamente el equipo. Los filtros deben almacenarse adecuadamente, lejos de un ambiente húmedo donde podrían absorber humedad, lo que cambiaría su peso, y manejado con pinzas. Si se daña el filtro accidentalmente, eso afectará el peso que se supone que debe estar midiendo. Otro punto importante es el uso de blancos, lo que implica simplemente manejar y devolver un filtro del mismo lote SIN EXPONERLO A LA CORRIENTE DE AIRE para que actúe como un control.  Esto es una parte clave del proceso de muestreo que las personas a veces pasan por alto por ignorar su importancia o por motivos de costos. También es importante utilizar laboratorios acreditados para analizar muestras y solicitar los certificados que soporten toda la cadena de trazabilidad en las calibraciones.

El uso de bombas de aire permite la medición según el NMAM (Manual de Métodos Analíticos de NIOSH), pero hay otra opción complementaria de monitoreo de polvo, que ofrece la medición en tiempo real. El MONITOREO EN TIEMPO REAL nos da una idea clara en el lugar y al momento sobre si se tiene un problema de partículas o no. Ofrece una lectura INSTANTÁNEA en lugar de esperar un resultado de laboratorio y permite hacer cambios en su proceso o en los dispositivos de control de polvo para evaluarlos rápidamente con nuevas medidas.

Una de las características de la medición personal por muestreo es que puede obtener un nivel promedio alto al pesar el filtro, pero esto puede deberse a diez minutos de niveles de exposición enormes, por ejemplo durante los procesos de medición de lotes que tienden a producir grandes picos de exposición, pero durante más de 7½ horas la exposición es casi nula. El muestreo no nos dice nada sobre en qué momento se produce un “pico” de polvo en aire.

Con el monitoreo en tiempo real, se puede dejar el dispositivo en el área para registrar cómo varían los niveles de polvo a través del tiempo, lo que proporciona información útil sobre dónde y cuándo se encuentra exactamente el problema del polvo, en qué punto del proceso, y dónde se necesita enfocar las medidas de control.

Jerarquía de control
Al controlar los polvos, se aplica la jerarquía habitual de control de riesgos:
•  eliminar el uso de ese material
•  usar una forma más segura del producto, como una pasta en lugar de polvo
•  cambiar el proceso para emitir menos polvo
• encerrar el proceso para que el polvo no escape o extraer el polvo cerca de la fuente usando ventilación por extracción localizada (EL)
•  tener la menor cantidad posible de trabajadores en peligro
•  proporcionar equipo de protección personal (EPP), como un respirador

 

La jerarquía consiste en reconocer que cosas se pueden hacer en el diseño del proceso o a su comienzo para evitar la exposición más adelante. Si se utiliza materiales sin un componente tóxico, o se altera el proceso en una forma que no se genera exposición, es mejor que tener que controlar el polvo.

Cuando se trata de especificar y elegir EL, se debe conocer el tamaño de partícula, la velocidad a la que se desprende, la cantidad y el tipo de atmósfera en la que se libera. Todo esto idealmente debería ser estudiado. Antes de instalar un sistema, se debe consultar y estudiar el caso con un instalador especializado con experiencia. No obstante, poner demasiada fe en los sistemas de EL es un error común y no se debe asumir a priori que un sistema de EL recogerá todo el polvo molesto.

Más allá de que si los sistemas de EL están mal diseñados o no son aptos para el polvo en cuestión, entonces no serán ​​efectivos, el dispositivo de EL también tiene que ser práctico para que la gente lo use. Los trabajadores pueden no entender cómo usarlo apropiadamente, o es posible que hayan sido entrenados hace mucho tiempo, o que no hayan sido entrenados en absoluto y no aprecien los principios clave, tales como qué tan cerca debe estar una campana de aspiración para capturar efectivamente el polvo desprendido del proceso.

Una de las preocupaciones del higienista es que muchas personas a veces piensan que obtener EPP o instalar EL es el final del asunto. Pero es necesario entender cómo se controla la exposición y que hacer para mantenerla baja. Cada persona involucrada debe darse cuenta de que es parte importante del proceso de control. El higienista también desea ver a los encargados de compras con más cuestionamientos hacia los vendedores, esperando  que proveedores responsables ayuden al cliente preguntando sobre el proceso, asesorando sobre la exposición probable y explicando cómo sus medidas pueden medirlo o controlarlo.

La instrucción y la capacitación son críticas, a menudo la expectativa es que las personas simplemente deben saber qué les hace mal y cómo evitarlo, pero eso no sucede a menos que usted se les enseñe. Es posible que un recinto industrial tenga un buen sistema de monitoreo o de control, pero si las personas que lo deben usar no saben y comprenden  completamente la manera en que debe aplicarse, no va a funcionar bien.

La instrucción y la capacitación también son importantes para determinar cómo las personas hacen el trabajo y cómo deberían hacerlo. Algunos trabajadores son cuidadosos mientras que otros trabajan en un caos. Si está esparciendo harina por todo el lugar, tal vez una forma diferente de hacerlo, de una manera más controlada y diligente, produciría menos polvo en al aire.

Otra cosa que algunas empresas tienden a ignorar es la limpieza y el mantenimiento fuera de horario de producción cuando habitualmente el equipo de EL puede estar apagado y los limpiadores, sin la supervisión adecuada, pueden usar cepillos y escobas, que simplemente esparcen el polvo en la atmósfera.

En la jerarquía de control, lo último que aplica es la protección respiratoria. Y a menudo, debido a una mala comprensión de la toxicidad y la concentración de polvo, la protección respiratoria empleada es incorrecta.

Un último punto es que muchas empresas se olvidan de reevaluar sus medidas de control o de llevar a cabo nuevas mediciones o muestreos cuando se alteran procesos o sustancias. Si algo cambia, es imprescindible reevaluar el sistema completo.
Siempre cualquier mejora comienza y termina de la misma forma: midiendo precisamente.

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