Estrés por Frío. Evaluación del Riesgo en Industrias Minera y Petrolífera

 

Si bien la frase estrés térmico señala claramente Diferencias de Temperatura sin indicar frío o calor, la misma se aplica siempre para altas temperaturas. Esto puede llevar a confusión entre las mediciones de estrés por frío con estrés térmico, pensando que se utiliza el mismo instrumental. En esta nota desglosaremos algunos aspectos de la normativa vigente, consecuencias de exposición y la correcta elección del instrumental de medición.

A la hora de caracterizar el estrés por frío, las mediciones están reguladas en base a procedimientos establecidos y límites máximos permisibles según el capítulo 8 del decreto 351/79.

El mismo establece: “Los valores límite (TLVs) para el estrés por frío están destinados a proteger a los trabajadores de los efectos más graves tanto del estrés por frío (hipotermia) como de las lesiones causadas por el frío, y a describir las condiciones de trabajo con frío por debajo de las cuales se cree que se pueden exponer repetidamente a casi todos los trabajadores sin efectos adversos para la salud. El objetivo de los valores límite es impedir que la temperatura interna del cuerpo descienda por debajo de los 36°C  y prevenir las lesiones por frío en las extremidades del cuerpo”.

El enfoque de esta nota no va a estar apuntado a la medición de la temperatura interna del trabajador o cuanto afecta el descenso de la misma a distintos valores, sino a la temperatura del ambiente exterior, donde el mismo desarrolla sus actividades de trabajo cotidianas.

En muchas industrias como mineras, petroleras, entre otras; este es un factor de riesgo de gran importancia, puesto que el nivel de exposición en épocas de intenso frío (periodo invernal) es muy alto y la cantidad de gente expuesta también.

Evaluación y control

Siguiendo lo que nos ofrece el decreto 351/79, nos indican una tabla:

 

Da una gráfica de temperaturas equivalentes de enfriamiento en la que se relacionan la temperatura del aire medida con termómetro de bulbo seco y de la velocidad del viento”, es básicamente una tabla de doble entrada donde se deben conocer los valores de temperatura y velocidad de viento para poder determinar el grado de exposición.

Los niveles máximos permisibles, tanto para esta variable (estrés por frío) como para cualquier otra (estrés térmico, químicos, ruido, etc.) son valores de referencia, siempre deben tomarse como extremos a los que el trabajador no debe llegar. Por básicamente un factor que es la “susceptibilidad individual”, cada ser humano es único e irrepetible y el nivel de tolerancia de uno puede ser diferente al del otro.

Más allá de cuál es la mejor ropa a utilizar o cuánto tiempo puede permanecer a una determinada temperatura, a lo que le vamos a dar importancia nosotros es en cómo seleccionar correctamente un equipo para realizar esta medición, ya que toda medida ulterior estará definida por la medición, y si la misma es incierta, así lo será la eventual acción correctiva, poniendo en riesgo la salud de la persona expuesta.

Como ya se mencionó con anterioridad, las variables a determinar son básicamente dos: la temperatura y la velocidad del viento. Pero, ¿cualquier termoanemómetro sirve para realizar este tipo de mediciones?

La respuesta a la pregunta es sencilla, NO. Hay varios factores que deben estudiarse previo a la adquisición y el uso de un equipo que realmente sirva para esta aplicación.

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